Felipe Checa

Felipe Checa Delicado nació en Badajoz el 24 de marzo de 1844 en la actual calle Sepúlveda (anteriormente de la Sal Vieja). Se formó durante cuatro años junto a su amigo el pintor barcarroteño José Caballero Villarroel en el Instituto de Segunda Enseñanza de Badajoz, teniendo como primer profesor a José Gutiérrez de la Vega, hijo del célebre pintor sevillano del mismo nombre. 
Con 20 años marcha a Madrid donde continuó sus estudios en la Escuela Superior de Pintura (posteriormente Academia de San Fernando) recibiendo clases de los pintores Pablo Gonzalvo y Joaquín Espalter. Tuvo como compañeros a pintores de la talla de Pradilla, Casimiro Sáenz y Plasencia. 
Checa obtuvo calificaciones sobresalientes en 1865 y dos años después fue becado por la Diputación de Badajoz para continuar su formación en la Academia de San Fernando. Durante esta época, como era habitual entre los alumnos de pintura, realiza copias de grandes maestros del Museo del Prado como Velázquez y Goya, algunas de las cuales se conservan en el Museo Provincial de Bellas Artes de Badajoz. 
En 1872 muere su padre y Felipe Checa regresa a Badajoz para resolver diferentes asuntos familiares, interrumpiendo ya definitivamente sus estudios, y desde aquí participaría en las famosas Exposiciones Nacionales (hasta en seis ocasiones) principalmente con bodegones, cuadros de flores y escenas de género. 
En ninguna ocasión consiguió gran éxito de crítica ni premios, ya que dada su personalidad modesta no trató nunca de influir en los manipulables jurados de la época. 
Tampoco contribuyeron las temáticas de sus obras, dado que lo más popular era presentar escenas históricas de grandes dimensiones. 
Felipe Checa fue un pintor de inspiración clásica, admirador de Velázquez, Goya, Rubens, Ribera, Murillo… Clasicismo que queda patente a lo largo de toda su obra, en la que no tienen cabida vanguardias como el impresionismo que penetraba desde Francia ya en su época de formación. 
La temática de sus obras se circunscribe principalmente a las escenas de género y costumbres, quizá por su aislamiento en aquella ciudad "provinciana" de Badajoz de entonces, los bodegones en los que alcanzó una maestría que le ha llevado a ser comparado, entre otros, con Zurbarán y los pequeños cuadros de flores. 
Es destacable también su labor docente, como fundador y director de la Academia Municipal de Dibujo y Pintura de Badajoz desde 1876 y como profesor en la Escuela de Artes y Oficios desde 1894 hasta su muerte en 1906. Entre sus discípulos más destacados estuvieron el citado Adelardo Covarsí, Leonardo Rubio, Braulio Pizarro, Juan Carmona y José Rebollo López. 
Este gran pintor falleció en Badajoz el 31 de marzo de 1906, dejando tras de sí un legado artístico de calidad sobresaliente, como demuestra el más de un centenar de sus obras conservadas en la excepcional colección del Museo de Bellas Artes de nuestra ciudad. 
Posee una calle con su nombre en el Casco Antiguo de nuestra ciudad de Badajoz. 

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Varias de sus obras 


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