17 diciembre 2018

Arturo Muñoz


Arturo Muñoz nació en un pueblecito de la provincia de Cáceres, pero desde muy pequeño reside en Badajoz, esa ciudad a la que ha dedicado su vida trabajando en La Pajarera, un quiosco-bar situado a las traseras de la Delegación del Gobierno que en sus inicios fue paso obligado para quienes querían renovar el DNI.
Su padre Longinos empezó en el ramo de la hostelería al regentar el bar del Cine Santa Marina, un cine de verano que funcionaba junto a la muralla de la calle Regino de Miguel. 
A los pocos años de coger el bar, Patrimonio quiso tirar el cine para darle visibilidad a la muralla y entonces su padre habló con el alcalde y con el secretario de la Delegación del Gobierno para que le permitieran construir ese quiosco con ese nombre tan popular que le pusieron (según él), los profesores del instituto Zurbarán, que aseguraban por aquellas fechas que el quiosco estaba siempre tan lleno de clientes que parecía una jaula y comenzaron a llamarlo La Pajarera.
Este quiosco bar comenzó a funcionar a principios de los años 70. En aquella época, se encontraba junto a las oficinas de renovación del Documento Nacional de Identidad, por lo que se convirtió en un lugar de paso obligatorio para personas de toda la provincia. Allí también desembarcaban furgonetas procedentes de los pueblos llenas de personas que acudían a la capital pacense.
Primero con su padre, después con su hermano Mariano han sido una familia que ha estado siempre ligada a la hostelería. 
Arturo se retiró en mayo de 2015 porque le exigían hacer una reforma muy grande. Le quedaban dos años para jubilarse y prefirió no hacerla, ya que le pedían reformar los accesos, lavabos, cocina... todo, y dejó La Pajarera después de pasar casi medio siglo atendiendo a miles de clientes de la provincia.
Gracias Arturo, a tí y a Mariano por esas esas sensacionales "medias rojas" que he tenido el placer de degustar entre otras cosas. 

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