Fernando Castón Durán nació en Manilva (Málaga) el 12 de febrero de 1882 y falleció en Badajoz el 3 de septiembre de 1951. Fue un sacerdote, profesor, archivero e historiador que desarrolló la mayor parte de su vida e importante labor cultural e intelectual en la ciudad de Badajoz.
Ingresó con doce años en el Seminario de San Atón de nuestra ciudad, destacando por un expediente académico brillante que lo llevó a ser nombrado profesor de Latín y Humanidades siendo todavía alumno. Fue ordenado sacerdote el 18 de agosto de 1907 y se licenció en Teología en 1919.
Fue profesor del seminario y archivero diocesano, donde desarrolló una amplia tarea investigadora de la historia de Badajoz. Capellán de los conventos de monjas de la ciudad y escritor en prensa, publicaba con el seudónimo de Pero Pérez en honor de fray Pero Pérez, primer obispo de la diócesis pacense.
Durante veintidós años ejerció la docencia en el Seminario San Atón explicando diversas materias. Sería en el año 1927 cuando concluiría su etapa como docente en él. El motivo fue la discrepancia con la decisión tomada por el obispo Ramón Pérez, que deseaba inaugurar la nueva sede del Seminario en la cañada Sancha Brava. Las razones argüidas por Fernando Castón eran el elevado coste y el largo desplazamiento que habría de efectuarse entre la sede en la que residían y el nuevo emplazamiento en la margen derecha del Guadiana a su paso por Badajoz.
Tras su marcha del Seminario, continuó ejerciendo la docencia con clases particulares y de Religión en el Colegio del Carmen impartiendo Latín. Fue también Académico Correspondiente de la Historia, título otorgado por su aportación a la historia extremeña y de la diócesis pacense. También fue nombrado consejero del Centro de Estudios Extremeños en 1945 y miembro de la Institución de Servicios Culturales de la Diputación. Como archivero diocesano y colaborador del archivo provincial, dedicó su vida a ordenar y rescatar documentos antiguos de la región.
Publicó libros de gran valor histórico como "Rincones de la Historia Extremeña" (recopila apuntes, datos curiosos, acontecimientos históricos locales y crónicas que rescatan del olvido el patrimonio cultural e histórico pacense), en 1945 y "Viejos Valores Pacenses", en 1949, (una recopilación de ensayos históricos sobre tradiciones y espacios desaparecidos de Badajoz). Además escribió numerosos artículos periodísticos e históricos en medios como Defensa Ciudadana, Diario Hoy, Semanario Norma, Hoja del Lunes, Boinas Rojas y sobre todo en la Revista de Estudios Extremeños.
En 1951 fue designado canónigo, aunque no pudo desempeñar el cargo por su fallecimiento. Dedicó gran parte de su vida a investigar la historia local y regional. Ese mismo año el Ayuntamiento de la ciudad le dio nombre a una calle aún en vida del homenajeado, la cual se encuentra en la barriada de Santa Marina.
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