Elisenda García Martín

 


Elisenda García Martin nació en Bonares (Huelva) el 15 de noviembre de 1907, cursó sus estudios en Badajoz, con un brillante expediente culminó su carrera de Magisterio, obteniendo dicho título a los 19 años (agosto 1927) lo que le impedía opositar al cuerpo Nacional de Magisterio, ya que la edad mínima requerida era de 23 años. 
Su trayectoria profesional la comienza rápidamente ya que en 1928 comienza a ejercer como Maestra Interina en la Escuela Graduada Aneja de Badajoz, permaneciendo en la misma, hasta 1930, que gana sin dificultad la oposición de Maestra Nacional, lo que le lleva a Trujillanos (Badajoz), donde toma posesión de su plaza, en mayo de 1931 y permanece hasta aprobar otra segunda oposición en 1935.
El ganar esta oposición le permite reintegrarse, pero ya definitivamente y con plaza en propiedad, nuevamente a la Escuela Aneja de Badajoz, en aquellos tiempos, situada en la calle Lopéz Prudencio (entonces llamada Calatrava), en el edificio contiguo al Club Taurino de Badajoz, de ahí se trasladan en el 1936 al edificio de nueva construcción en la zona de la muralla conocida como “Los Pinos”, más tarde pasarán utilizar un edificio de la calle Menacho, junto a Capitanía, ya en los comienzos de los 50 a calle Abril, y posteriormente pasa definitivamente al lugar que ocupan en la actualidad, donde ella permanecerá, hasta su fallecimiento el 27 de Septiembre de 1970.
Su expediente académico destacado, así como el comenzar a una edad temprana a impartir la docencia, hacen de ella una mujer con una alta formación técnica, a lo cual se une una gran formación y arraigados principios religiosos, todo ello hacen que destaque y le sea reconocida su valía, tanto por Estamentos superiores como por sus propias alumnas. 
Algo que destacaba en ella era la gran facilidad que tenía para enseñar la Gramática Española, la Geografía y la Historia, asignaturas que dominaba a la perfección, sapienza que todas sus alumnas e incluso sus propias compañeras, le admiraban siempre esa facilidad que tenia para enseñar estas materias.
Durante su periodo de ejercicio, como Maestra Nacional, es galardonada en reiteradas ocasiones, por su valía profesional y su entrega a sus alumnas y el empeño que por las mismas ponía, tanto para conseguir una formación académica adecuada como para educar e inculcar a las mismas, una serie de valores, que muchas, llegada su edad de adulta, de madres o bien en su trabajo han reconocido y aun lo siguen haciendo, tal vez por esa gran escala de valores que Doña Elisenda les inculcó.
Como profesora de Prácticas destaca también su gran labor como enseñante, por otro lado es de gran valía ser Maestra de este Centro, dado que era donde las futuras Maestras llevarían a cabo sus prácticas como tales, siendo estas Prácticas, una asignatura importante, dentro de su carrera.
Por Elisenda García Martin y al llevar esta el último grado de esta escuela, pasaron por ella, aprendieron y bebieron de su sabiduría y su gran capacidad como docente y educadora, las que posteriormente han sido grandes y destacadas Maestras. 


Casada con Gonzalo Murillo García, otro ejemplar Maestro de Badajoz, ejemplar, en la docencia su trayectoria es siempre ascendente, como así lo demuestran los distintos galardones y menciones especiales que a lo largo de su vida profesional le han ido otorgando, de los que cabe destacar:
En 1947 Segundo premio Provincial por la labor llevada a cabo en la dirección de la Mutualidad Escolar de Badajoz, conceden el galardón Caja de Ahorros de Badajoz e Instituto Nacional de Previsión.
En 1951 Primer premio Provincial por la dirección desempeñada en la Mutualidad Escolar, otorgada por el Instituto Nacional de Previsión.
1952 Medalla de Bronce Otorgada por la Comisión Nacional de Mutualidades y Costo Escolares de Previsión.
El tema de la Mutualidad Escolar de Badajoz, lógicamente lo llevaba independientemente de su labor puramente docente.
En 1965 El Ministerio de Educación Nacional y en su nombre el Director General de Enseñanza Primaria le otorga el Nombramiento de "Maestra Nacional Distinguida", por su eficiente y gran labor docente y educativa, según se hace constar en el correspondiente nombramiento.
Todo se ve cerrado con un gran broche de oro en el año 1966 ya que le es concedido, por el mismo conducto anterior, el Lazo de Isabel La Católica, nuevamente para resaltar su inmensa labor tanto docente como educativa.
Elisenda era una mujer con un aplomo y una fe en ella misma impresionante, jamás se alteraba, e infundía una tranquilidad fuera de lo normal, aun cuando interiormente lo estuviera pasando mal, ella sabia aparcar muy bien los problemas para centrarse en cada momento en lo que estaba haciendo, tenía una gran personalidad y siempre pensaba en positivo, sabiéndole sacar siempre el lado bueno a las cosas............. En su recuerdo. 

Datos y fotografías proporcinados por su hijo Manuel Murillo García
Recogidos de su blog: https://murillogarciamm.blogspot.com/ 

Algunas imágenes con sus alumnas




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