Rodrigo Dosma Delgado

 


Rodrigo Dosma Delgado nació en Badajoz el 20 de julio de 1533 y falleció el 9 de agosto de 1599, fue un humanista e historiador del siglo XVI. Su padre era canónigo de la catedral de Badajoz. Cursó estudios en la Escuela de Gramática de la Catedral de Badajoz. Se graduó como maestro teólogo por la Universidad de Salamanca, poseía el grado de doctor y dominaba lenguas clásicas como el latín, griego, hebreo y sirio. 

El 18 de agosto de 1578 tomó posesión de una canonjía en la Catedral de Badajoz y solicita ordenarse sacerdote, hecho que se llevó a efecto en Évora (Portugal) por encontrarse ausente el obispo de Badajoz. Como era preceptivo, hizo un año de residencia en la ciudad de Badajoz. Tuvo una presencia continuada en el cabildo badajocense entre 1580 y 1584. Sus relaciones con el conjunto del cabildo no debieron ser buenas, como testimonia el pleito que sostuvieron Dosma y la corporación entre 1583 y 1587 sobre el derecho (que Dosma defendió) de entrar en el coro con bordón, y que posiblemente oculte otro tipo de enfrentamientos no explicitados. 

En su obra "De Aucthoritate Sacrae Scriptura", impresa en Valladolid en 1594, se le concedió licencia para publicar una serie de obras matemáticas que están desaparecidas o no existían. Sus títulos fueron: "De communi mathematica, libri III", "De arithmetica, libri III", "De perspectiva, libri II", "De sphaeris, libri III", "De computo eclesiástico, liber I", "De ponderibus et potentiis et machinis, libri III", "De geometria cum parergis et comicis, libri VI", "Annotationes in Euclidem, Archimedem et alios", "Conicorum, libri IV". Esta relación también aparece en los dos testamentos que se conocen el 8 de mayo de 1588 y 5 de agosto de 1599. 

Teniendo en cuenta que habría que clasificarlo, por su obra "Discursos Patrios de la Real Ciudad de Badajoz" entre los escritores, que tanto proliferaron a finales del siglo XVI, como "falsarios", se puede conjeturar que las obras que dice tener escritas de matemáticas, no son más el apoyo para que fuera considerado como autor solvente. 

Entre las cosas que se han escrito de este pacense, y que tampoco existen documentos en qué apoyarse, es el figurar como cronógrafo de Felipe II, que era respetado por Arias Montano, puesto que colaboró con él, al ser conocedor de las lenguas latina, hebrea, griega, caldea y siríaca, que llegó a dominar perfectamente, así como la mayor parte de las que se hablaban en Europa y que aprendió en sus muchos viajes. 

Rodrigo Dosma falleció el 9 de agosto de 1599, dejando escrito en su testamento, aparte de cuestiones pías, su enterramiento y legados familiares y personales, que se publicaran sus libros inéditos y que sus casas y fortuna se destinaran a la creación de un seminario (germen del actual Seminario Metropolitano de San Atón, que tardó en constituirse más de un siglo, en 1664). Fue enterrado en el claustro de la catedral de Badajoz. 
Está catalogado como el primer cronista de Badajoz y en homenaje a su figura, la ciudad cuenta con una céntrica calle que lleva su nombre. 
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Fernando Castón Durán

 


Fernando Castón Durán nació en Manilva (Málaga) el 12 de febrero de 1882 y falleció en Badajoz el 3 de septiembre de 1951. Fue un sacerdote, profesor, archivero e historiador que desarrolló la mayor parte de su vida e importante labor cultural e intelectual en la ciudad de Badajoz.

Ingresó con doce años en el Seminario de San Atón de nuestra ciudad, destacando por un expediente académico brillante que lo llevó a ser nombrado profesor de Latín y Humanidades siendo todavía alumno. Fue ordenado sacerdote el 18 de agosto de 1907 y se licenció en Teología en 1919. 

Fue profesor del seminario y archivero diocesano, donde desarrolló una amplia tarea investigadora de la historia de Badajoz. Capellán de los conventos de monjas de la ciudad y escritor en prensa, publicaba con el seudónimo de Pero Pérez en honor de fray Pero Pérez, primer obispo de la diócesis pacense

Durante veintidós años ejerció la docencia en el Seminario San Atón explicando diversas materias. Sería en el año 1927 cuando concluiría su etapa como docente en él. El motivo fue la discrepancia con la decisión tomada por el obispo Ramón Pérez, que deseaba inaugurar la nueva sede del Seminario en la cañada Sancha Brava. Las razones argüidas por Fernando Castón eran el elevado coste y el largo desplazamiento que habría de efectuarse entre la sede en la que residían y el nuevo emplazamiento en la margen derecha del Guadiana a su paso por Badajoz. 

Tras su marcha del Seminario, continuó ejerciendo la docencia con clases particulares y de Religión en el Colegio del Carmen impartiendo Latín. Fue también Académico Correspondiente de la Historia, título otorgado por su aportación a la historia extremeña y de la diócesis pacense. También fue nombrado consejero del Centro de Estudios Extremeños en 1945 y miembro de la Institución de Servicios Culturales de la Diputación. Como archivero diocesano y colaborador del archivo provincial, dedicó su vida a ordenar y rescatar documentos antiguos de la región. 
Publicó libros de gran valor histórico como "Rincones de la Historia Extremeña" (recopila apuntes, datos curiosos, acontecimientos históricos locales y crónicas que rescatan del olvido el patrimonio cultural e histórico pacense), en 1945 y "Viejos Valores Pacenses", en 1949, (una recopilación de ensayos históricos sobre tradiciones y espacios desaparecidos de Badajoz). Además escribió numerosos artículos periodísticos e históricos en medios como Defensa Ciudadana, Diario Hoy, Semanario Norma, Hoja del Lunes, Boinas Rojas y sobre todo en la Revista de Estudios Extremeños.

En 1951 fue designado canónigo, aunque no pudo desempeñar el cargo por su fallecimiento. Dedicó gran parte de su vida a investigar la historia local y regional. Ese mismo año el Ayuntamiento de la ciudad le dio nombre a una calle aún en vida del homenajeado, la cual se encuentra en la barriada de Santa Marina. 
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El General Menacho



Rafael Menacho y Tutlló nació en Cádiz el 22 de mayo de 1766 y falleció en Badajoz el 4 de marzo de 1811. Fue un heroico mariscal de campo célebre por liderar de forma inquebrantable la defensa de la ciudad de Badajoz frente a las tropas napoleónicas durante la Guerra de la Independencia Española. Su prematura muerte en combate provocó la posterior capitulación de la plaza, convirtiéndolo en un símbolo nacional de resistencia y fidelidad militar.

Nació en el seno de una familia de tradición militar en Cádiz, cuyos padres fueron los gaditanos Benito Menacho-Fajardo y de la Parra y Francisca Tutlló de Fajardo y Guzmán, los cuales tuvieron otro hijo mayor llamado Pablo. Contrajo matrimonio en Cartagena con María Dolores Calogero, con quien tuvo seis hijos, María del Carmen, Asunción, Benito, Tomás, Rosario y Antonio

Recibió sus primeras enseñanzas en Cádiz, en casa de sus padres, donde aprendió Gramática, Lengua Francesa y Filosofía, pasó luego a la Academia Militar de El Puerto de Santa María, donde realizó, entre otros, los estudios de Matemáticas Superiores y otros estudios militares. Alcanzó numerosos cargos hasta su ascenso el 23 de septiembre de 1810, cuando fue nombrado Mariscal de Campo, Gobernador Militar y Político de Badajoz, así como General de la guarnición con facultades en todas sus jurisdicciones. El General Menacho organizó una defensa formidable y carismática durante el asedio del Mariscal Soult, rechazando sistemáticamente las propuestas de rendición enemigas. 

Desde el 30 de enero de 1811, comenzaron los sitiados en Badajoz, a hacer salidas de la plaza, con objeto de impedir ó desbaratar las obras que emprendían los sitiadores para apretar el cerco, aquellos actos de temerario arrojo, aún costando muchas vidas, estrecharon los lazos entre militares y paisanos, porque juntos arrastraban los peligros y daban mutuas pruebas de intrépida resolución á defenderse, adquiriendo así confianza en el triunfo. 

Cuando el 7 de febrero, se realizó la tercera salida, para desalojar a los sitiadores, subió como acostumbraba al muro, para dirigirla y protegerla con sus acertadas disposiciones, una bala de fusil le hirió en el muslo derecho. Ocultó esta novedad, para que no desmayara el ánimo de los sitiados, viéndole como siempre acudir a los sitios de más peligro y dictar las más acertadas disposiciones, que a cada paso eran indispensables. 

No obstante la herida que recibiera el General Menacho, sobreponiéndose a los dolores que experimentaba, siguió en el gobierno de la plaza, recorriendo con frecuencia las murallas, hasta que habiendo sobrevenido la inflamación de la pierna, se vio obligado a guardar cama. 

Bien pronto se echó de menos su presencia sobre el muro, cuando los enemigos tenían practicada la brecha en la cortina de la muralla, entre los baluartes de Santiago y San Juan, pues a los tres días de hallarse postrado, le manifestaron algunos oficiales y vecinos amigos suyos, que la tropa y el pueblo estaban descontentos con no verlo mandar. No fue preciso más, para que volviera a tomar el mando de la plaza y se hiciese conducir sobre la muralla, ayudado de sus ordenanzas y apoyado sobre el sargento Hilarión Giral

Inmediatamente dispuso la cuarta y última salida, que verificaron los sitiados, con número corto de defensores, apoyado por las Compañías de Granaderos de todos los Cuerpos de la guarnición, para clavar la artillería y destruir el Fuerte de Pardaleras, y cuando Menacho presenciaba desde el Baluarte de Santiago, el estrago que en las líneas francesas causaban los valientes granaderos, una bala de metralla le penetró, dejándolo mortalmente herido, en la tarde del 4 de marzo de 1811. Después todavía habló siete minutos, lamentando no poder ser ya por más tiempo útil a la patria. 

Sin su liderazgo, la moral de la plaza se hundió y Badajoz se rindió pocos días después, él perdió la vida antes que la plaza. Actualmente, sus restos descansan en una tumba de honor en el claustro de la Catedral de Badajoz, donde cada año el Ejército de Tierra rinde honores a su memoria como uno de los grandes héroes de la contienda.