Domingo Rodríguez de la Concepción


Domingo Rodríguez de la Concepción "El Madalena", este pacense además de un gran cantaor es sin duda alguna uno de los guardianes de nuestro arte. Nacido en Badajoz y criado en la Plaza Alta , es conocedor de todos los estilos del flamenco. Comenzó a cantar muy joven, y el arte le viene de familia, con dos hermanos guitarristas y un padre aficionado.
Hoy día es el mejor “payo” de estos cantes y considerado por los críticos como un cantaor completo. Según él: “El flamenco es el 60% de garganta y el 40% de corazón, y si éste no funciona, no funciona nada”.
Ha conseguido diversos galardones tales como: Primer Premio por Soleá, Segundo por Seguidillas y Accesit al cantaor más completo en Fuente de Cantos. Primer Premio “Racimo de Oro”, en los Santos de Maimona (dos años consecutivos). “Uva de Oro”, de este mismo concurso. Primer Premio Nacional por Tangos y Segundo Premio Nacional por Jaleos, ambos en el Concurso Nacional de Cantes Extremeños. Cinco primeros premios en el concurso de CEVISUR. Y numerosos premios y distinciones.
Forma parte de la esencia cantaora por excelencia del cante extremeño, y es la fuente de referencia para todo aquel que quiera aprender a cantar la profundidad de los cantes extremeños, es sin lugar a dudas un verdadero genio del flamenco.
Nació en plena pos-guerra y la infancia que tuvo tanto él como sus hermanos fueron años de pobreza y escasez en todo, como ocurría en todas las familias humildes de aquella época, el es el tercero de cuatro hermanos, tres varones y una hembra que es la pequeña, y por tanto, su madre con un puesto en el Mercado de Abasto ( Plaza Alta) y su padre un hombre del campo de Senta Marta de los Barros, se vino a Badajoz colocándose en el servicio de limpieza (barrendero) del Ayuntamiento, y por las tardes en una bodega repartiendo bebidas con un carrito.
El y sus hermanos empezaron a trabajar cuando apenas tenían uso de razón, pues había pocos ingresos y muchas bocas que alimentar en la casa, debido a ello Domingo, con siete años, comenzó de monaguillo, (ganando 50 Pts al mes) en la Ermita de la Soledad, ya a los diez se colocó en la cafetería La Marina (situada en la Plaza de Minayo, esquina con el Paseo de San Francisco), haciendo el trabajo de botones, aunque tenía que traer las cosas del almacén para llenar las neveras, sacar el hielo del estanque y hacer todos los recados que hubiera que hacer para la cafetería.
Por las tardes (ya libre de su trabajo), se situaba al lado de la sala de juego para ir a los recados en este caso de los clientes, a comprarles tabaco, o barajas de cartas (las cuales las compraba en el Casino ya usadas a 10 Pts., y las cobraba a los clientes a 14 Pts), así de esa manera ayudaba a la economía casera dándole a su madre 75 o 100 Pts. de sus propinas, ya que su padre (la persona mas buena del mundo, igual que su madre, según él) ganaba tan sólo entonces 300 Pts., al mes. 
Esta etapa de su vida Domingo la recuerda con mucho cariño, ya que cuando volvía a casa después del trabajo, ayudaba a su madre a cocer las madalenas que ella vendía en el mercado de abastos de la Plaza Alta.
Ya con trece años, le ascendieron a ayudante para servir en la barra, ganando ya, 500 Pts, al mes, (que ganaba menos que de botones, por las propinas y demás), pero el quería aprender la profesión de la hostelería.
Al cerrar la Marina se colocó enseguida en la cafetería El Águila (situado en la Plaza de España, esquina con Vicente Barrantes), y hay fue donde, según él, adquirió la dignidad del trabajador.
Hacía ocho horas seguidas y tuvo una muy buena acogida en la cafeteria ya que era un niño bastante espabilado, pero seguía siendo un niño, (él recuerda con cariño de esa etapa a Jacinto López y Manuel López los cuales eran los dos encargados entonces y dos grandísimas personas).
Empezó ganando ahí 1.050 Pts al mes, y al decírselo a su madre, esta daba saltos de alegría, y cuando llegó su padre y se lo comentaron le dijo: "hijo mío, ya eres un hombre y ganas más que yo".
Pero desde hacía tiempo él tenia la idea de marcharse a Barcelona, y no lo pensó dos veces, pues fue dicho y hecho, una vez allí, por mediación de un prestamista, se puso a trabajar en hospitales, en unos talleres de fundición con una marra que le creó unas ampollas, las cuales tuvo durante un mes en las palmas de las manos.
Quiso el destino que por casualidad en la Rambla se encontrara con un paisano que había trabajado con él en la Marina, y para él se le apareció la virgen, ya que se colocó en un restaurante de la calle Escudille, que está en pleno Barrio Chino, ganando 8.000 Pts. más comida y cena gratuita.
Allí el dueño le hizo la siguiente propuesta de trabajo: "¿Usted se quiere irse a Cadaqués a nuestro restaurante de allí, ganando 25.000Pts?", por supuesto que no se lo pensó dos veces y allí se marchó.
Entonces estaban terminando la película de Los Pianos Mecánicos, dirigida por Juan Antonio Bardem con Melina Mercouri y James Mason, y allí fue donde empezó a ganar el dinero de verdad.
El pintor Salvador Dalí era cliente habitual del restaurante, y la propina mínima que dejaba eran 10.000 pts, y se las daba siempre el administrador, el cual las repartía entre los empleados.
El recuerda con cariño que le mandó un giro postal a su madre (que era la forma más normal que había de mandar el dinero en aquella época), y su hermano el mayor, le dijo al hablar con él, que de donde había sacado tanto dinero.
Allí pasó tres años maravillosos, luego se vino de vuelta a Badajoz para hacer el servicio militar, después de cumplirlo se marchó a Madrid, y empiezó trabajando en Servicios Extras hasta que llegó a una productora cinematográfica para trabajar en el Restaurant, marchandose con ellos a Almería (era la época del spaghetti western), donde colaboró con su trabajo en la películas, "La Gran Esperanza Blanca", "Mátalos y Vuelve y "El Bueno, El Feo y El Malo”......., ya de vuelta a Madrid empieza a trabajar en el Casino José Luís (en la calle Rafael Salgado), terminando en la categoría de medio jefe de Sala. 
Regresó a Badajoz, para contraer matrimonio con su querida Luisa y vuelve a Madrid otra vez hasta que nace su primera hija, y a los tres años de ello, regresa a su ciudad natal de forma definitiva.
Compró un taxi a un amigo y ahí empezó su ciclo de taxista, fue también árbitro de fútbol, conoció al flamencólogo Paco Zambrano (el cual fue el que puso el flamenco en orden en Extremadura), y empezaron dando conferencias por toda la provincia, hasta que llegó el concurso Nacional de Cantes Extremeños, donde Domingo consiguió un primer premio por Tangos y un segundo por Jaleos y el premio Racimo de Oro y Plata en los Santos de Maimona, siendo el único a día de hoy que es poseedor de ese premio.
Participó en un concurso rotativo llamado "Cebisur" consiguiendo los cinco primeros premios, y así estuvo varios años, posteriormente se hizo cargo de la Peña Flamenca (en la calle de San Blas, 14) pagando 19.000 Pts de alquiler, luz y agua. Posteriormente compró el edificio, y pasó a ser de su propiedad
Por ese local pasaron personajes muy variopintos sobre todo personas del mundo de la Prensa.
También trabajó en Antena Tres Radio, y los últimos 25 años en la Cadena Cope, siempre ejerciendo la profesión de comercial, aunque ha hecho de todo, menos informativos. 
Ha realizado programas de deporte, ha radiado los partidos de fútbol del CD. Badajoz, ha hecho programas religiosos de Chandavila, en definitiva, este hombre ha hecho de casi de todo. 
También ha colaborado en varias revistas y por último ha conseguido reunir un buen grupo de flamencos, donde tiene unos músicos maravillosos y unos guitarristas inmejorables.


Es una persona encantadora, humilde, campechana y amigo de sus amigos, tengo el placer de conocerlo y además de ser un admirador de su arte, también me siento orgulloso de tener su amistad.

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Algunas de sus actuaciones :

He aquí unos extractos de un número del espectáculo denominado "De Tangos y Jaleos" en Casa Patas Flamenco en Vivo, en la calle Cañizares de Madrid celebrado el 7 de mayo de 2011, donde se destacan las actuaciones de El Madalena al cante y Miguel Vargas al toque. Acompañados además por Juan Vargas y Nene Salazar en guitarras, Kiko Suarez en percusión, La Kaita, Alejandro Vega y El Peregrino en coros y palmeo.


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En la Bienal de Sevilla en 2010

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Al cante con El Peregrino al baile
y Juanito Vargas al toque

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En la Peña Flamenca de La Albuera 
con Juanito Vargas al toque

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Con Alejandro Vega, La Kaita y Paulo Molina

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Homenaje a Nando Juglar en el López de Ayala
con La Kaita y El Fefo al cante y
Joaquin Muñino al toque

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Villancico Los Campanilleros en 
Villafranco del Guadiana 2013

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Galería de imágenes 

























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Manuel Monterrey

Manuel Monterrey Calvo nació en en Badajoz en 1877 y falleció en 1963. Trabajó en los talleres de relojería Álvarez Buiza como viajante de comercio, empezando a en ella en el año 1898 para terminar en 1950. 
Poeta, publicó su primera obra en 1906, “Mi primer ensayo”, y “Mariposas azules”, con prólogo de López Prudencio, en 1907. Formó parte de la redacción de la revista de literatura “Gévora” y alternó intelectualmente con todos los escritores de su época. Badajoz le dedicó una calle en 1991 y un busto de bronce, que está en el Parque de la Legión, realizado por el escultor José Sánchez Silva, en 1982. 
Algunas de sus obras son: "Los quince abriles" de 1925, "Medallones extremeños I y II" de 1945 y 1949 ó "Pétalos de sombra" de 1958. 
Su nombre, seguro que a las nuevas generaciones les dice poco, pero a las antiguas, sí, porque Manuel Monterrey, además de relojero y viajante, fue un poeta entrañable al que deben mucho las generaciones de poetas posteriores. 
Autor prolífico y generoso, jamás negó su colaboración poética a quienes se la pedían, y sus creaciones se tienen por incontables, pues tan rica fue su producción literaria, dedicada, primordialmente, a cantar las emociones del hombre, la paz, la ternura, la melancolía, el ensueño......

Desde 1982, puede verse su busto en bronce en el hermoso Parque de la Legión, en un lugar poco transitado por la ciudadanía, casi perdido, no lejos de la Puerta de Trinidad, luciendo su capa española, asomando su mano diestra, en la que porta un libro, de poesías, claro.
También tiene una calle con su nombre en la Barriada de Maria Auxiliadora. 
Algunas de sus obras: 

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Francisco Moran Cruz

Francisco Morán Cruz, nació en Badajoz en 1942 y falleció en el 2013, era más conocido por Paco Morán, era funcionario de la Diputacíon Provincial y un pintor muy reconocido, aprendió en el Círculo de Bellas Artes de Madrid y en la Escuela de Artes y Oficios de Badajoz. 
Con frecuencia afirmaba que con su pintura sólo pretendía ser sincero, "alejándome de la pura comercialización y de las modas pasajeras", dijo en noviembre de 2010 con motivo de la exposición que realizó en la Sala Vaquero Poblador. 
En cuanto a la temática, se sentía apasionado por el paisaje extremeño de matojos, encinas, piedras, campos, troncos secos y soledades. 
Aprendió en el Círculo de Bellas Artes de Madrid y en la Escuela de Artes y Oficios de Badajoz, tuvo como profesores a Luis Ortiz, Antonio Juez, Fernández Mejías, Fernández Torrado y José María Collado y consideraba fundamental el oficio, es decir, saber de dibujo y del color, para realizar una obra de arte. 
Él decía que no existe mayor abstracción que la de la encina y se sentía contento de que le dijeran que, mientras él envejece, su pintura se hace más joven. 
Su última obra fue una pintura de San Roque, 
hecha para la Cofradía de la Penitencia.

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Varias de sus obras 


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El Padre Rafael



Rafael Eliseo Sánchez García más conocido como "El Padre Rafael", nació el 14 de Junio de 1911 en Oliva de la Frontera, fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1936, celebrando su primera misa en su pueblo natal, el día 6 de Julio de 1936. 
Los enfermos, los pobres, los necesitados, estos fueron sus "prójimos", ejerció durante treinta años como capellán del Hospital Provincial San Sebastián de nuestra cudad de Badajoz. 
Atendía a los enfermos que llegaban de toda la provincia y parte de Portugal y le tocó los años más difíciles, los de la posguerra y el principio del franquismo, cuando los niños abandonados en el torno era el pan de cada día o los huérfanos no eran una excepción. 
Aquel Hospital Provincial de San Sebastián no era imaginable sin la presencia constante del padre Rafael, con sus gafas de pasta de cristales redondos y, sobre su sotana, una bata blanca que irradiaba luz entre la oscura masa de pobres que lo rodeaba.
Hubo testigos de excepción de un milagro que podía haberlo elevado a los altares, pero aquellas levitaciones del padre Rafael en la capilla del hospital de las que una testigo habló, fueron silenciadas hace muchos años. 
Sin embargo, el milagro en el cura Rafaelito se daba en lo cotidiano, en aquello por lo que se congregaba una multitud a su alrededor en la entrada a la capilla o en la puerta principal del hospital. 
Algunos biógrafos han desgranado las virtudes del padre Rafael, en un intento de ir tras las huellas de su alma, citándolo como un niño de naturaleza bondadosa, y después, en su juventud, lo describen como apóstol de la paz. 
Esa entrega no pasó inadvertida y con el paso de los años se ha ido incubando una veneración que no para de crecer, y por eso muchos feligreses de Badajoz hablan ya de San Rafael o de "san rafaelillo", como le conocen también en su pueblo natal, Oliva de la Frontera. 
Su preocupación y entrega a los pobres y marginados fue constante, son muchos los que acudían a la puerta del Hospital Provincial para pedir y recibir, de D. Rafaelito. 
Simultáneamente llevó una auténtica vida de piedad en grado heroico, junto a una gran formación teológica y moral y la atención espiritual a muchas personas que acudían a él. El día 8 de Agosto de 1973, tras llevar su enfermedad ejemplarmente, fallecía santamente en Badajoz a los 62 años. 
Miles de personas visitan su sepulcro en la capilla del viejo hospital, (en el que nunca faltan las flores) y su museo, y en el arzobispado se reciben decenas de cartas que dan testimonio de que ha habido "milagros morales", pues son muchas las personas que sienten que el Padre Rafael ha intercedido para encontrar trabajo, resolver un problema, o incluso curar una enfermedad. 
Muchos pacenses, aunque todavía no lo sea oficialmente, ya lo consideran un santo, pues el padre Rafael "el cura Rafaelito" era un personaje en la sociedad de Badajoz, con su bata blanca  que irradiaba luz entre la oscura masa de pobres que lo rodeaban en la puerta del hospital y al que tenían acceso todo tipo de personas. 
Quién de los pacenses no lo recuerda rodeado de indigentes y menesterosos a los que socorría irradiando el magnetismo propio de un Cristo del siglo veinte, despojándose frecuentemente de las ropas que llevaba bajo su sotana para darlas a los mendigos ateridos que encontraba en su camino, sintiendo en propia carne el frío y las penurias del pobre al que acababa de socorrer. 
En 2016 el Papa Francisco firmó el decreto donde se le declaraba VENERABLE al Padre Rafael. 
Es más que merecidísimo de un monumento en esa ciudad de Badajoz que tanto bien hizo en ella, y donde su abundante obra social está muy reconocida por todos los pacenses que lo conocieron. 
Desde aquí yo me sumo a esa petición en su honor.

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Imágenes del Museo del Padre Rafael 
publicadas por Jose Conde Oliva 

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Libros dedicados a él 

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Un poco de su vida 

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